Una chica con un lindocuerpo, excelente gusto para vestir y un rostro angelical, camina por las escaleras del metro Escuela Militar (Santiago de Chile) y un sujeto desconocido le grita “Preciooooosa” con un tono poco cortés, acompañado de otro par de palabrerías.
Otra más en una calle del centro (Ciudad de México) camina con un pantalón de moda que le queda muy bien y un vendedor de tanques de gas se baja del bus para ir a pellizcarle una nalga, decirle alguna frase poco menos que vulgar y correr para huir en el camión repartidor.
Y estas son agresiones leves. ¿Con qué derecho?
Por eso me hizo feliz la marcha por las putas.
¡Buen lunes!
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