Paloma

No sé quién resultó ser la más estúpida, esa paloma o yo.

Estábamos sentadas -la misma que me acompañó donde Nicanor Parra y yo- en la “Plaza Argentina”, que se encuentra fuera del metro Moneda.

Ocupamos una banca y como normalidad en esta capital chilena, las palomas abundan al por mayor pero todas son tan gordas como gatos y repulsivas como ratas.

Una de ellas se acercó. Bajé la mano un par de veces simulando que le daría comida, a lo que la paloma respondió buscando alimento.

Me resultó tan idiota que atiné a decirle “¿creíste que te daría comida no?, ¡tonta! ¡já!”

A lo que Victoria dijo: Tonta paloma, ¿cómo no pudo imaginarse que todo era una broma?, sólo te faltó levantarte y festejar.

Incluso le pregunté si hablaba español.

Fin…

Acerca de Leslie Aguirre

Periodista. Amo los arándanos. Y cantar. Y el teatro... No concibo la vida en soledad, pero la soledad es determinante para una vida plena.
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