Un último adiós en Santiago

Como parte de mi tarea periodística, fui testigo presencial de los funerales y el entierro de nueve niñitas que en un accidente en Putre, al norte de Chile, perdieron la vida. Me permito compartirles el texto que hice para www.emol.com.

Dan el último adiós a las nueve víctimas escolares

Bajo una carpa de color verde fueron colocados los nueve féretros que recibieron una última bendición y un mensaje de despedida por parte de familiares y cercanos.
Domingo 31 de Agosto de 2008 
Leslie Aguirre, El Mercurio Online

Un empedrado camino lleva a la capilla del Parque del Recuerdo, el camposanto que recibiría como última morada a las nueve alumnas del Segundo Medio D del Colegio Cumbres Femenino, -ubicado en el barrio alto de Santiago- fallecidas en el accidente de Putre, al extremo norte del país.

Los familiares de las nueve niñas  acompañaron los cortejos privados que salieron desde la capilla del cementerio Parque del Recuerdo, a medida que el sacerdote a cargo las iba nombrando, como pasando por última vez la lista de clases.

Así, con profunda congoja de todos los presentes, y en medio de cantos, fueron despedidas María de los Ángeles Costa, Bernardita Valenzuela, Elisa Contreras, Eloísa Garreaud, Magdalena Echeverría, María Trinidad de la Carrera, Magdalena Rodríguez, Valentina Errázuriz y Bernardita Barros.

Mientras eran nombradas, los deudos recibieron numerosos y sentidos abrazos y condolencias de los  cercanos de las niñas. Cada uno de los cortejos fúnebres tenía su propio dolor, pero la solidaridad entre los afectados siempre fue expresada.

Al cementerio acudieron personas ajenas a la comunidad escolar del Colegio Cumbres, sin embargo se apostaron fuera del cementerio para entregar, aunque fuera de lejos, un mensaje de apoyo a las familias.

“Ojalá encuentren consuelo”, “mucha fuerza”, “qué pena, qué pena, Dios les va a dar fuerza”, “quien nos quiere…nos exige, por eso Dios nos está exigiendo ahora”, eran algunas de las frases que se escuchaba entre las personas que aguardaban fuera de la capilla para llevarse minutos después a cada niña a su sepultura.

Un pequeño de unos 8 años que vestía una camisa amarilla, tenía un letrero con plumón en ella que decía: “Niñas, el dolor es ahora profundo, la tristeza también, pero ustedes se encuentran ya en paz con nuestro señor”.

Abrazos, lágrimas y lamentos sin consuelo eran constantes en cada uno de los cortejos. Fotografías de las niñas con sus familiares iban en cada uno de los féretros. Al avanzar hacia las sepultura, cada familia fue guiada por personal del cementerio quienes portaban un letrero con el nombre de cada niña para que los acompañantes les siguieran.

“Yo trabajaba con ellas, ayer lloré toda la noche, todas eran voluntarias muy lindas, eran de verdad grandes personas”, dijo una de las beneficiarias de programas sociales del colegio que cuenta con la misma edad de las pequeñas.

Finalmente, los cercanos, alumnos y apoderados del colegio se retiraron del cementerio para dar un espacio de intimidad a las nueve familias afectadas por la tragedia que enluta a los Legionarios de Cristo, por lo cual incluso se decidió suspender las clases para ese lunes 1 de septiembre en señal de duelo.

Acerca de Leslie Aguirre

Periodista. Amo los arándanos. Y cantar. Y el teatro... No concibo la vida en soledad, pero la soledad es determinante para una vida plena.
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